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miércoles, 18 de abril de 2012

CARTAS PASTORALES. SITUACIÓN HISTÓRICA.

                       En 1 Tim, Pablo, que estaba trabajando con Timoteo en Éfeso, ha salido para Macedonia y encarga a Timoteo que lo sustituya en sus funciones por breve tiempo (3,14; 4,13). ¿Para qué entonces una carta tan detallada si Pablo iba a volver pronto?, ¿no bastaban las instrucciones orales que había dado al marcharse? (1,3-4). Esto demuestra que en realidad no se trata de una carta, sino de un tratadito de organización eclesiástica, destinado a las comunidades en que Timoteo tenga que actuar como líder.

                   2 Tim supone que Pablo está en Roma en la cárcel (1,8.16-17; 2,9). Ya ha comparecido una vez ante el tribunal, y nadie le ha ayudado en su defensa, pero ha salido del paso (4,16-18). Sólo lo acompaña Lucas, los demás se han marchado por diversos motivos (4,10-12); también lo han dejado los de Asia (1,15). Un cierto Alejandro se ha portado muy mao con él, oponiéndosele en público, tal vez impugnando su defensa (4,14); su muerte está próxima (4,6). Pablo quiere que Timoteo salga cuanto antes para Roma, acompañado de Marcos (4,9.11), para poder llegar antes del invierno (4,21); como tiene que pasar por Tróade (4,13), es señal de que Timoteo se encuentra en Asia Menor, probablemente en Éfeso, pues le manda recuerdos para Prisca y Áquila (4,19; Hch 18,18-19). También Onesíforo (4,19) debía de ser un efesino ido a Roma para visitar y animar a Pablo (1,17).

                   Pablo, por otra parte, no hace mucho que está en Roma, pues poco antes había estado en Tróade, donde se había dejado un abrigo y libros (4,13). Había pasado también por Mileto, donde dejó enfermo a Trófimo (4,20).

                   Esta carta supone, por tanto, que Pablo fue puesto en libertad después de la cautividad romana descrita en Hch 28, que volvió a Oriente y que, de nuevo en Roma, fue encarcelado con la persepectiva de ser condenado a muerte. La carta podría llamarse el testamento de Pablo.

                  Según la carta a Tito, Pablo había estado recientemente en Creta y había dejado allí a Tito para que acabara de organizar las comunidades de la isla; la carta continúa las instrucciones orales (1,5); sus portadores son quizá Zenas y Apolo (3,13). En todo caso quiere Pablo mandar a Artemas o a Fortunato para que releven a Tito y éste pueda reunirse con él en Nicópolis de Epiro, donde piensa pasar el invierno (3,12).